Cuando se trata de destacar en el mercado, una identidad visual coherente puede marcar la diferencia. En este proyecto de branding, tres productos aparentemente diferentes —lentejas, escabeche de carpincho y mermelada de frutilla— se unieron bajo un diseño que los conecta y los hace inconfundibles.
El diseño de los logotipos integra elementos como un halo de semillas que rodea los iconos principales: un carpincho para las lentejas y el escabeche, y una fresa para la mermelada. Este recurso visual, junto con una paleta de colores cálidos y naturales, asegura que cada producto tenga su propia identidad mientras se mantiene vinculado a la marca principal.
La clave estuvo en resaltar los valores de la empresa, como la conexión con la naturaleza, la sostenibilidad y la calidad de sus productos. Cada logotipo cuenta su propia historia, pero juntos conforman una familia visual que refuerza la identidad de la marca.
Con este enfoque, los consumidores no solo reconocen los productos, sino que también perciben la coherencia y el cuidado detrás de cada detalle. Una forma efectiva de fortalecer la conexión con el público y destacar en un mercado competitivo.